Bajofondo , Suma estilos, multiplica diversión
Es la primera vez que acudo a un
concierto en un teatro, me descuadra estar sentada, yo soy de las que
se disputa los sitios en primera fila. Acudo con tiempo, quiero
disfrutar de toda la belleza de este local de 1932 inaugurado con el
nombre de Teatro del Progreso, cada vez nos quedan menos...
Comienza. Todo muy correcto, las
imágenes de la gran pantalla posterior se ensamblan a la perfección
con los temas bien interpretados. Me gusta el cóctel musical que
plantea el grupo, una increíble suma de estilos e instrumentos
perfectamente enlazados. Resulta curioso ver escenas retrofuturistas
con el violín de Javier Casalla o el contrabajo de Gabriel
Casacuberta sonando, sin que chirríen a los ojos.
Un bello y cuidado espectáculo para
presentarnos su nuevo trabajo, Presente, una obra compuesta
por 21 canciones una vez más bajo la dirección de Alejandro Terán
en la que conviven sin disputas milonga, tango, folclore, rock,
hip-hop, electrónica, disco, pop, jazz y toques épicos de banda
sonora junto con lo que ellos definen como “sonidos del Río de la
Plata”. Juego a distinguirlos al igual que intento separar los
sonidos, los pre grabados de los que salen directamente de cada
instrumento.
Pero, es a partir de “Pide Piso”
cuando la alquimia de la música una vez más transmuta las almas
sobre el escenario, fundiéndolas en una sola para lanzar alto y
claro toda la belleza del mensaje social que encierra los temas de
este grupo, el de la convivencia en Paz, bordada con los hilos de la
armonía que lo enlaza todo, pasado con presente, tradición con
tecnología y un increíble recorrido histórico por el mundo y su
expresión a través de los distintos estilos musicales.
Nos invitan a ponernos de pie y a
bailar ya tenia ganas... a partir de entonces nadie nos sienta. El
público se rinde ante ellos, ante la diversión y la genialidad y
todos formamos uno “que todos esperan un viento sin furia se
lleve lejos esta oscuridad” (lluvia).
El
público se sube a bailar con ellos al escenario en un último bis.
Las luces se apagan, ellos se hacen de nuevo dueños de la escena,
los instrumentos pierden su armonía suenan inconexos hasta que el
silencio lo dejas mudos. Se acercan a nosotros y con con un conocido
tema tradicional sonando pre grabado de fondo iniciamos un cántico
de palmas bajo su dirección, haciéndonos protagonistas a nosotros
de la escena, invirtiendo los papeles. Al fin y al cabo la luz
de la Luna es de todos y hasta el Sol le rinde pleitesía a su
sombra.
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