domingo, 14 de diciembre de 2014

LA PUERTA DE ATRÁS

Plumas al Sol Dos: LA PUERTA DE ATRÁS. Continuación de ACONTRACORRIENTE







Carmen,  semirecostada en la cama, colocó el ordenador en sus rodillas y lo encendió. Contraseña.... intro... a ver cuantos me gusta tiene mi última publicación: “Puedes ser, lo que tú quieras ser” con aquella preciosa foto de una princesa rubia, mirando con sus transparentes pupilas a la Luna, mientras sus marmóreos pies se refrescaban en el cristalino lago.... si!!!! doce "me gusta"!!!!  Teniendo en cuenta que solo tenía cincuenta y dos  amigos, de los cuales conocía en persona a ocho, ese era un buen porcentaje!!!!

Desplegó el directorio para ver quién había participado. Había etiquetado a sus dos mejores amigas virtuales, Isabel y Susana. No las conocía en persona pero interáctuaban mucho con ella. Unnn... "Ledy cogollo de Tudela"... de quien es amigo...  de Susana. Pinchó sobre su nombre, tenia su perfil cerrado y una foto que no añadía gran información. Le mandó una solicitud de amistad.

Su marido,  se giró en la cama. Realmente aquel colchón era lo mejor de lo mejor, viscoelástica combinada con muelles y recubrimiento antiácaros, dos zonas individuales, 192cm por 203cm... Era tan grande que ya solo cabía en la habitación una mesilla de noche, que decidieron colocar en el lado él;  tenía muchas mas cosas que guardar y, una pequeña silla en el otro esquinazo. 

Antes de tener aquella maravilla de la ingeniería del sueño en la cama, ella se acostaba agarrada al borde con medio cuerpo fuera pero, en cuanto se descuidaba, terminaba rodando hasta el otro extremo arrastrada por la diferencia de peso y tamaño de él, que inclinaba sin piedad el blando colchón hacia su lado . Y así se dormía, medio aplastada, al resguardo del corpachón de su pareja, al calor de su cálido cuerpo. Realmente había sido una gran inversión y una buena compra pues, les habían hecho un descuento del treinta por ciento. Dormirás toda la noche de un tirón rezaba la publicidad de aquel maravilloso invento, junto con todo un desplegable sobre los beneficios de un descanso en condiciones. Miro el reloj, pasaba de las cuatro y media de la madrugada... uf.. que tarde pensó, un último vistazo y lo apagaba.

Una enorme “G” seguida de varias "rrrrr" se quedó suspendida en el aire, Grrrr, Grrrr, Grrrr. Nac, nac, nac, chascó ella golpeando la lengua contra el paldar. La “G” aumento de tamaño, se distorsiono en diminutas "gggg" a intervalos de pequeños gruñiditos hasta que el hombretón lanzó una bocanada al aire; un enorme mordisco a la nada que con una exhalación hacia el interior se las tragó todas.


El silencio inundó de nuevo la habitación. "Fuuuu" resopló ella, cómo ronca!!!. Menos mal que se ha callado, a ver lo que dura así. 

Clop, Clop, Clop, Clop, Clop... golpes secos en el techo, Plas... niiiiiiiiaiaiaiaiiaiiiaiiaiaiaiaiiaiiaiaiiaiaiiai. Los pasos y el microondas de los vecinos de arriba; ya estaban en pié. Eran propietarios de un restaurante al otro lado de la ciudad y madrugaban mucho para sacar su negocio adelante. Lo siguiente que sonaría sería el fregaplatos. Para que habré dicho nada... A quien se le ocurriría poner la cocina en la línea donde el resto tenía la habitación.... a sus vecinos de arriba... 

Se levantó y se marchó al salón. Tumbada en el sillón preparó otra publicación inspirada por la situación, “Abandona tu zona de confort, atrevete!!!” busco una foto que reforzase la frase, etiquetó de nuevo a sus dos mejores amigas virtuales, se recostó de lado, así se quedó dormida. 

Esa noche dos enormes cogollos de Tudela la persiguieron en sueños. Abrían y cerraban sus hojas mientras intentaban rociarla con vinagre de Módena. Como nosotros vas a terminar como nosotros!! coreaban a la par... 


                               Autor: Matilde Párraga. texto registrado. Todos los derechos reservados. 




Alex y Cristina: Souvenir


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