Plumas al Sol Dos: LA PUERTA DE ATRÁS. Continuación de ACONTRACORRIENTE
Carmen, semirecostada en la cama,
colocó el ordenador en sus rodillas y lo encendió. Contraseña....
intro... a ver cuantos me gusta tiene mi última publicación:
“Puedes ser, lo que tú quieras ser” con aquella preciosa foto de
una princesa rubia, mirando con sus transparentes pupilas a la Luna, mientras sus marmóreos pies se refrescaban en el cristalino lago....
si!!!! doce "me gusta"!!!! Teniendo en cuenta que solo tenía cincuenta y dos amigos, de
los cuales conocía en persona a ocho, ese era un buen porcentaje!!!!
Desplegó el directorio para ver quién había participado. Había etiquetado a sus dos mejores
amigas virtuales, Isabel y Susana. No las conocía en persona pero
interáctuaban mucho con ella. Unnn... "Ledy cogollo de Tudela"... de
quien es amigo... de Susana. Pinchó sobre su nombre, tenia su
perfil cerrado y una foto que no añadía gran información. Le mandó
una solicitud de amistad.
Su marido, se giró en la cama. Realmente
aquel colchón era lo mejor de lo mejor, viscoelástica combinada con
muelles y recubrimiento antiácaros, dos zonas individuales, 192cm
por 203cm... Era tan grande que ya solo cabía en la habitación una
mesilla de noche, que decidieron colocar en el lado él; tenía muchas mas cosas que guardar y, una pequeña
silla en el otro esquinazo.
Antes de tener aquella maravilla de la
ingeniería del sueño en la cama, ella se acostaba agarrada al
borde con medio cuerpo fuera pero, en cuanto se descuidaba, terminaba
rodando hasta el otro extremo arrastrada por la diferencia de peso y
tamaño de él, que inclinaba sin piedad el blando colchón hacia su
lado . Y así se dormía, medio aplastada, al resguardo del corpachón
de su pareja, al calor de su cálido cuerpo. Realmente había sido una
gran inversión y una buena compra pues, les habían hecho un descuento
del treinta por ciento. Dormirás toda la noche de un tirón
rezaba la publicidad de aquel maravilloso invento, junto con todo un
desplegable sobre los beneficios de un descanso en condiciones. Miro
el reloj, pasaba de las cuatro y media de la madrugada... uf.. que
tarde pensó, un último vistazo y lo apagaba.
Una enorme “G” seguida de varias "rrrrr" se quedó suspendida en el aire, Grrrr, Grrrr, Grrrr.
Nac, nac, nac, chascó ella golpeando la lengua contra el paldar. La “G” aumento de
tamaño, se distorsiono en diminutas "gggg" a intervalos de pequeños
gruñiditos hasta que el hombretón lanzó una bocanada al aire; un
enorme mordisco a la nada que con una exhalación hacia el interior
se las tragó todas.
El silencio inundó de nuevo la
habitación. "Fuuuu" resopló ella, cómo ronca!!!. Menos mal que se ha
callado, a ver lo que dura así.
Clop, Clop, Clop, Clop,
Clop... golpes secos en el techo, Plas...
niiiiiiiiaiaiaiaiiaiiiaiiaiaiaiaiiaiiaiaiiaiaiiai. Los pasos y el
microondas de los vecinos de arriba; ya estaban en pié. Eran
propietarios de un restaurante al otro lado de la ciudad y
madrugaban mucho para sacar su negocio adelante. Lo siguiente que
sonaría sería el fregaplatos. Para que habré dicho nada... A quien
se le ocurriría poner la cocina en la línea donde el resto tenía
la habitación.... a sus vecinos de arriba...
Se levantó y se marchó
al salón. Tumbada en el sillón preparó otra publicación
inspirada por la situación, “Abandona tu zona de confort, atrevete!!!” busco
una foto que reforzase la frase, etiquetó de nuevo a sus dos mejores amigas
virtuales, se recostó de lado, así se quedó dormida.
Esa noche dos
enormes cogollos de Tudela la persiguieron en sueños. Abrían y
cerraban sus hojas mientras intentaban rociarla con vinagre de
Módena. Como nosotros vas a terminar como nosotros!! coreaban a la
par...
Autor: Matilde Párraga. texto registrado. Todos los derechos reservados.
Alex y Cristina: Souvenir

No hay comentarios:
Publicar un comentario