Cada capítulo es una historia completa, escrita por dos autores; un autor comienza con el primer relato y el otro lo continua donde el anterior lo deja, así hasta cuatro relatos y dos finales alternativos, uno por autor.
La historia se desarrolla sin un guión prefijado; los autores tienen plena independencia para llevarla por los caminos que cada uno quiera. Todo un ejercicio de empatía entre creadores de las letras, para poder dar coherencia al resultado final. Donde la imaginación nos lleve...
Cada relato se ilustra con una imagen y un vídeo que hace referencia directa a su contenido.
Tanto los relatos como el formato están sujetos a derechos de autor. queda por tanto prohibida cualquier reproducción total o parcial sin el consentimiento
expreso.
"ENTRE TINIEBLAS"
Primer relato: LLÉVAME DONDE NO ESTÉS: Autora, Alba de La Cruz.
Ilustración: Matilde Párraga: todos los derechos reservados
Había caído ya la noche en Madrid. Miles de bombillas iluminaban las calles, pero entre ellos, que caminaban en silencio, parecía haberse instalado una profunda oscuridad.
Cualquiera que les viera habría pensado que se trataba de una pareja normal, volviendo del cine. Y, sin embargo, habría bastado una mirada un poco más atenta para darse cuenta de que nada era normal en ellos.
Apretaron el paso al cruzarse con otra pareja y sólo entonces se cogieron de las manos, como si acabaran de percatarse de la existencia del otro. No hacía frío, pero ella temblaba.
Llegaron al borde del puente y se sentaron. Miraron hacia abajo, como para asegurarse de que era el sitio correcto… y entonces él saltó sin esperarla.
Ella se despertó sobresaltada. Tenía cada noche el mismo sueño, con el mismo hombre. Un hombre de rasgos duros, que le inspiraba temor y confianza al mismo tiempo. Nada que ver con quien dormía a su lado, que pareció notar su agitación y se arrebujó hacia ella, aún dormido.
No sabía cuándo, pero en algún momento su vida se había convertido en la vida de otra y simplemente se encontraba allí representando un papel, mecánicamente. Sólo eso.
Se levantó y se hizo un café. Cogió la libreta y empezó a hacer la lista de las cosas que tenía pendientes para aquél día. Él salió del baño, ya vestido. Dio un sorbo de la taza, la besó en la frente y se fue al trabajo. Ella miró la puerta, mucho rato. Cuando volvió la vista a la hoja, sólo había escrito una frase: llévame donde no estés.
Relato: Alba de La Cruz. Todos los derechos reservados.
Monsters Hurricane Bells
Segundo relato: N-- --- ------ ---- -- -- -- ----- --------: Autora, Matilde Párraga.
Ilustración: Matilde Párraga. Todos los derechos reservados.
Se levantó despacio de la mesa, su vida era un enorme sin sentido, no tenia ganas de luchar por nada, la sensación de fracaso y la impotencia para localizar una salida, empañaba todo reflejo de alegría en aquella cíclica existencia. La frustración de no encontrar una escusa en la vida con la que llenar aquél enorme vacío. Percibía el interior de su cuerpo como algo hueco, una muda sensación que anclaba cada hora al absurdo, desde que esos sueños la arrancaron de lo cotidiano. Aquellas calles, aquel puente, le parecían más reales que la propia superficie que pisaba en ese momento. Volvió a leer la frase una y mil veces. Llévame donde no estés.
Cogió el abrigo y tomó el primer autobus con el que se tropezó sin importarle el destino. Al rato se dio cuenta que se encaminaba hacia el cementerio. Se bajo al llegar a la puerta. Paseó horas y horas perdida entre las tumbas, hasta que la noche empezó a caer y con ella un viento frío que parecía colarse por cada poro, formando remolinos en la oquedad de su interior. Agotada se sentó con suavidad en una de las tumbas y se quedó dormida, respirando el olor del ramillete de camelias que descansaba sobre la lápida.
El mármol pareció entonces diluirse y ella lo atravesó como si de un cristalino lago se tratase. Una vez más sintió el calor de la mano de él, agarrando la suya, entrelazando sus dedos en nudos de miedo y deseo. Recorrió las mismas calles en silencio pero, por primera vez al pasar bajo la mórbida luz de la farola rompió la rutina del sueño atreviéndose a mirar su rostro. Una mitad, de rasgos delicados, bellos, casi femeninos, la otra totalmente desfigurada, arrasada por lo que su momento fueron llamas.
El corazón se le encogió, aún así,no se atrevió a soltarse. Llegaron al puente, pero esta vez él no saltó sin avisar, le devolvió la mirada y le ordenó, debes seguirme sabes que un día vendrás conmigo. Y una vez mas se precipito al vacío.
Sintió una convulsión que le nubló la vista, despertó de nuevo sobre la tumba, el claro de Luna llena que dominaba el firmamento le permitió leer la inscripción:
N_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ -_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
Resuelve la sopa de letras para encontrar la frase.
Auntor: Matilde Párraga. Todos los derechos reservados.
Mecano, El amante de fuego
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Tercer relato: NOTAS QUE SE PIERDEN : Autora, Alba de La Cruz.
Cuando llegó a casa era casi media noche. Su marido estaba en el salón, caminando a grandes zancadas. Parecía angustiado, como si su ausencia le hubiera hecho temer lo peor y, sin embargo,ella no era capaz de contestar sus preguntas para tranquilizarle. Sabía dónde había estado, pero no qué hacía allí, ni cómo había pasado la mayor parte del día. Sólo podía pensar en él, en sus dos rostros, en su profunda mirada antes de saltar, clavándose en ella… y en la caída…
Los gritos de su marido le devolvieron a una realidad que cada vez le parecía más lejana. No quería mirarle porque no soportaba lo que él representaba, así que se centró en su alrededor. Vio el sillón que habían elegido juntos apenas un año atrás. Estudió sin mucho interés los cuadros que nunca le habían gustado. Se fijó entonces en las estanterías repletas de libros, los de él perfectamente ordenados por tamaños, los de ella formando una fila desigual de belleza asimétrica. Miró la mesa donde todavía estaba la hoja que había escrito esa mañana. Iba a continuar con su recorrido por la habitación cuando algo le hizo regresar al folio. Recordaba perfectamente lo que había escrito. Lo sabía porque había estado dándole vueltas a la frase todo el día. Había salido de su mano, de su pluma. Incluso juraría que de lo más profundo de su alma. Un ruego que rezaba “llévame donde no estés”. Lo había escrito ella, sí. Y, sin embargo, sobre el papel los trazos de tinta no formaban esas palabras. Las letras se habían fugado, bailando entre sí, entrelazándose y realizando varios tirabuzones hasta formar una nueva frase. Abrió la boca asustada y quiso gritar, pero no logró emitir ningún sonido. Era absurdo, pero sentía que las palabras en el folio se burlaban de ella, que le gritaban entre risas que no era capaz de controlar su vida, sus recuerdos, sus sentimientos, ni siquiera su matrimonio. Y ahora, al parecer no lograba controlar su mano, y quizás tampoco su cordura.
En el papel, con aquella inconfundible letra que le había valido tantas felicitaciones de sus profesores en el colegio, estaba escrita la inscripción que había leído al despertar en la lápida y que aún le resonaba en la cabeza: “No hay salida para ti en un mundo material”.
Autor: Alba de La Cruz. Todos los derechos reservados.
The Police: Spirits in the Material World
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Cuarto relato: UN, DOS, TRES, SI LO ESCONDO, NO LO VES Autora, Matilde Párraga.
Se reclinó hacia atrás, su marido posó las manos en sus hombros ejerciendo una suave pero firme presión.
- No puedes seguir así, deja que Nicolas te vea, él es de confianza, es un buen médico y amigo, no es necesario que me cuentes nada, pero por Dios, no puedes seguir así. Le dijo, templando la voz.
Se giro, quedando de cara a ella. Agarró sus manos y con un leve tirón la ayudo a incorporarse. Acuéstate e intenta descansar.
Donde habrás estado, susurró para sí... Tienes las uñas llenas de tierra negra.
Se tumbó en la cama, tenía pánico a quedarse dormida, pero estaba exhausta. Sus ojos se cerraron, para abrir una vez más, la caja de las pesadillas.
Despertó entre disparos y gritos de una muchedumbre que corría sin dirección concreta. Aquellas personas parecían gigantes!! ella, se veía tan pequeña!!
Y lo era, una frágil niña paralizada en medio de aquel cáos.
Vio la puerta de un coche abierta y corrió a refugiarse dentro. Los disparos alcanzaron el deposito, que apenas tardó un segundo en romper a arder. Un joven se percató y corrió en su ayuda, sacándola de aquella pira. Apenas se alejaron unos metros el coche explotó. El chico, que había protegido con su abrazó a la pequeña, notó como las brasas alcanzaban su ropa, la posó en el suelo y mirándola a los ojos le dio una llave, no la pierdas pequeña un día volveré a por ella. La niña contempló el rostro de aquel hombre, delicado, casi de mármol, le recordó a los ángeles dibujados en la vieja capilla. El fuego prendió el pelo por el lado del flequillo que dibujaba una de sus mitades, comenzó a gritar y, preso de un inmenso dolor calló al suelo. De nada sirvió apagar las llamas, que apenas tardaron unos minutos en devorarlo.- Sacarla de aquí, gritaba una y otra vez hasta que, el último aliento de vida lo enmudeció para siempre.
En su camita, rodeada de sus padres, la pequeña no podía ni por un segundo borrar de sus pupilas la escena. Fingió dormir y una vez sola, camuflada en la noche cerrada, escondió la llave en la cabecita de su muñeca de trapo. Abrazada a ella lloró con lágrimas de terror; lloró por aquel hombre de rostro angelical.
Se despertó botando en la cama, el corazón le latía desbocado y el aire apenas pasaba por sus pulmones. Estaba sola en el cuarto, aquella muñeca no le era desconocida, estaba guardada en una de las cajas del sótano, era una de las muchas reliquias que su familia había ido conservando a lo largo de los años.
Regresó a la habitación, estaba en su gran parte decorada con antigüedades. Se acerco a una de sus preferidas, un tocadiscos, sacó un viejo vinilo, y lo hizo girar. La canción se hizo cíclica en una de sus frases, “Bloody Sunday” otro disco rallado, pensó mientras, abrazada a la muñeca lo veía girar. Su marido, encerrado en el salón, hablaba por teléfono...
Texto e imagen: Matilde Párraga. Todos los derechos reservados.
Sunday, Bloody Sunday. U2
Continuara.....





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